Calor sensible
El calor sensible es la energía que cambia la temperatura de una sustancia sin cambiar su fase, y que puede 'sentirse' con un termómetro. Es igual a la masa multiplicada por la capacidad calorífica específica y por la variación de temperatura.
Calentar agua de 20 a 90 grados añade calor sensible: la temperatura sube de forma medible. El calor sensible contrasta con el calor latente, donde la energía impulsa un cambio de fase a temperatura constante. La mayoría de los cálculos de calentamiento, enfriamiento y recuperación de calor distinguen ambos, porque la parte sensible es recuperable hasta la temperatura ambiente o de proceso local, mientras que el calor latente de los vapores solo puede captarse mediante condensación.