Curva de la bañera

La curva de la bañera describe cómo cambia la tasa de fallos de un activo a lo largo de su vida: fallos tempranos elevados por defectos de fabricación o instalación, un largo periodo plano de fallos aleatorios bajos, y luego una tasa creciente a medida que aparece el desgaste. Su forma orienta la estrategia de mantenimiento según la fase de vida.

El nombre proviene del perfil de la curva. La región temprana de 'mortalidad infantil' aconseja realizar comprobaciones de puesta en marcha y rodaje para descartar las unidades defectuosas. La región plana de 'vida útil' tiene una tasa de fallos aleatoria y aproximadamente constante, donde la monitorización de condición y la operación hasta el fallo pueden ser adecuadas. La región creciente de 'desgaste' justifica la sustitución basada en el tiempo antes de que los fallos se agrupen. Reconocer en qué fase se encuentra un activo evita tanto el exceso de mantenimiento como las averías por sorpresa.

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